La Columna de FOZ

La decisión de qué hacer ante los Mooc fue materia de intenso debate reciente en el Harvard Business School. ¿Debiera éste ofrecer cursos online? ¿De qué tipo? Michael Porter, el padre de la estrategia corporativa moderna, reconocía que era necesario hacerlo pero protegiendo los actuales programas que generan más de US$200 millones al año. Clayton Christensen, el autor de The Innovator’s Dilemma, tenía una posición más audaz, pues consideraba indispensable avanzar sin temor alguno, camino que, por ejemplo, vienen siguiendo Stanford y Wharton,  que, con apenas US$20,000 de inversión por curso, ponen a algunos de sus mejores profesores ante un millón de alumnos online gratis. Según Christensen, en pocos lustros, la mitad de las universidades en EEUU podría estar en la quiebra. Con los Mooc, los únicos ganadores obvios son los profesores estrella, algunos de los cuales ya están ganando millones. Finalmente, con estas plataformas, ¿cuántos profesores de cálculo se necesitarían en el mundo? Tal vez no más de una docena.

Harvard, siguiendo el consejo de Porter, ha jugado sobre seguro. Las reglas que impuso el decano Nitin Nohria al nuevo programa fueron: 1) autosostenibilidad, 2) que no compita con el MBA, 3) que se replique, en lo posible, el método de casos.

La semana pasada se inició, en HBS, un nuevo programa, un pre-MBA, denominado Credencial de Aptitud (CORe), el cual tiene su propia oficina de admisión. El CORe incluye tres cursos online: Contabilidad, Análisis y Economía para Gerentes, que pretenden garantizar a aquellos buenos universitarios de carreras liberales solvencia en “el lenguaje de los negocios”. El CORe debe completarse en nueve meses, con participación intensa. Su costo es de US$1,500. Sólo aquellos que participan intensamente en clase son invitados a tomar un examen final (en locales en diversos países), el cual durará tres horas. Los diplomas serán de tres niveles: aprobación,  con honores, o con altos honores.

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