La Columna de FOZ

Un principio de la teoría económica plantea que el bienestar personal aumenta según lo amplio que sea el abanico de las opciones disponibles. Richard Thaler, profesor de la Universidad de Chicago, aclara en un artículo en edge.org que ello no es siempre cierto. Afirma que hay casos en los cuales restringir las opciones y comprometerse a un solo curso de acción resulta el camino más conveniente.

Hay ejemplos de la tradición histórica: Ulises ordenando a su tripulación que lo aten al mástil para mantener el rumbo y evitar la seducción del canto de las sirenas es uno; Hernán Cortés, barrenando (‘quemando’) sus naves para focalizar la atención de sus tropas, otro.

Thomas Schelling, el economista norteamericano que recibió el Premio Nobel (2005) escribió en 1956 An Essay on Bargaining, en el cual analiza casos como el llamado “dilema del prisionero” (cuando dos jugadores separados entre sí pueden mejorar su situación si ambos colaboran, pero enfrentan la dificultad de comunicar al otro de su disposición a colaborar, cuando la estrategia dominante es a no hacerlo).

Un ejemplo práctico mencionado por Schelling era el de una clínica de rehabilitación para cocainómanos adinerados existente en Colorado que ofrece una táctica de autochantaje: cartas autoincriminatorias que devienen en públicas si se descubre que alguno de los pacientes -los que son testeados ocasionalmente al azar- ha consumido cocaína. Esta estratagema resulta afirmando el compromiso de los pacientes con su deseada rehabilitación.

Muchos de los complejos problemas de hoy, desde cómo enfrentar el cambio climático hasta cómo encontrar una solución a cualquier conflicto internacional relevante, podrían eventualmente resolverse si las partes involucradas pudieran encontrar una manera de comprometerse, con un anclaje similar, a un curso futuro de acción.

El libro de Schelling, después de más de medio siglo, merece una relectura.

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